miércoles, 27 de enero de 2016

Accidenta San Antón 2016

Que la San Antón es una de las mejores carreras populares de España: Sin duda.

Es indescriptible la emoción que siente cualquiera que se atreva a correrla, desde el vencedor hasta el farolillo rojo.

Muy pocas carreras nocturnas transcurren por las principales vías de una ciudad con un recorrido de casi 10 kilómetros atiborrado de público completamente volcado en la carrera, alumbrando y calentando la fría noche de Jaén con antorchas al paso de los corredores.

Es una carrera que es muy bonita correrla sin prisas, disfrutando en cada zancada del ambiente mágico que te envuelve y te lleva en volandas.

Pero también es muy bonita correrla todo lo rápido que puedas, cruzar esos pasillos estrechos que forma el público, rozando los hombros con las llamas de las antorchas y sintiendo como te achuchan los gritos del público.

Guardo en mis recuerdos la San Antón de 2011 como la mejor de mi vida personal, mi Pablo nació el 14 de enero y el día de la carrera mientras en el Hospital me vestía y preparaba para la batalla, le coloqué el dorsal, era más grande que él, inmortalicé el momento y me fui a correr la San Antón más feliz de mi vida, quedó grabada en mi memoria la imagen de mi mujer asomada a la ventana de la habitación animándome al pasar la carrera por el materno-infantil.


En cuanto a lo deportivo, la mejor sin duda fue la del 2013, logré colocarme justo detrás del cajón de los federados y pude correr desde el principio hasta el final, marcando un tiempo de 35’ y un 80 de la general. Iba en un pequeño grupo de cuatro corredores y a la altura de la iglesia de San Félix, hice un fuerte cambio de ritmo dejando clavados a mis compañeros de viaje, el público rugió aún más si cabe y me marqué un progresivo hasta meta (hablamos de unos 400 metros aproximadamente) alcanzando y pasando a unos cuantos más corredores por el camino.

Este año también lo recordaré sin duda…

La afición a correr ha aumentado de forma exponencial, tenemos un evento deportivo único e inigualable, considerado de los mejores de España, y dicho sea de paso, año tras año una muy buena oportunidad para hacer caja el sector hostelero.

Todo esto son motivos más que suficientes para que el Patronato de Deportes se planteara el hacer las cosas en condiciones.

Ojo, no estoy en contra de la masificación de la carrera, más teniendo en cuenta que a mucha gente le da igual que se agoten los dorsales, la corren con o sin dorsal, por lo que no tiene mucho sentido que la limiten a 8000 corredores, cuando realmente van a tomar la salida muchos más.

Ahora, ¿qué trabajo cuesta y cuánto dinero costaría el habilitar cajones de salida?.
En muchas carreras (p.e. la maratón de Sevilla) con muchos más corredores, unos 12000, habilitan cajones para corredores que puedan acreditar tiempos en competición y así se aseguran que delante están los más rápidos y que cada cajón realizará la salida acorde a su ritmo. Y no el gran descontrol que existe en la salida de la San Antón.

 En vez de empezar el proceso de las inscripciones un mes y medio antes de la carrera, vamos a empezarlo un año antes, para que dé tiempo a organizar los cajones, en vez de cobrar 3 euros, vamos a hacer una estimación del coste que supone la carrera y a repercutir parte de este coste en el corredor y buscar patrocinadores.

De esta forma, todos podremos calentar hasta 15-20 minutos antes del comienzo y a la hora de colocarnos cada uno nos dirigiremos a nuestro cajón con nuestro distintivo de color para un mejor control de los voluntarios de acceso a los cajones. Y sabiendo que cuando peguen el pistoletazo el que quiera salir a quemarropa, lo podrá hacer tranquilo de no llevarse a nadie por delante y el que quiera ir haciendo “selfies” lo podrá hacer tranquilamente sin que nadie le tire el móvil.

Pues no señores, en Jaén somos diferentes, se habilita un cajón para federados en atletismo (da igual que su mejor tiempo en 10 kilómetros sea superior a la hora) y otro para el resto. Con esto no pretendo faltar el respeto a nadie, simplemente destacar el sinsentido que tiene el que si pagas una cuota a la federación, tienes derecho a estar delante, sino, atrás con todo el rebaño.
Esto se puede hacer cuando corren 500 personas, porque más o menos todos nos conocemos y nos colocamos donde debemos y si sales un poquito más atrás no tardas en coger tu ritmo. Pero no en una carrera con más de 8000 corredores.
A todo esto unimos la prevención de riesgos que se ha hecho previa a la carrera. No soy ningún experto en el tema, pero me ha tocado vivirlo en primera persona y estoy completamente indignado: ¿A quién se le ocurre nada más pasar la salida ensanchar el circuito dejando el bordillo de la acera dentro?, por Dios, continúa con las vallas la línea del bordillo, no lo dejes dentro del circuito. Este año no me encontraba en mi mejor forma, pero creo que sin un esfuerzo excesivo podría estar en los 36’. Mi intención era la de realizar un entreno de calidad y ver cómo estaba de ritmo.
Así que tampoco me preocupé mucho de colocarme una hora antes para guardar sitio, preferí calentar hasta una media hora antes, pero el acceso a la salida ya estaba atiborrado de gente. Así que después de acceder a la Salida lo único que pude hacer fue posicionarme pegado a la valla de la izquierda para intentar adelantar pronto y coger mi ritmo.

Después del pistoletazo de salida, gritos y más gritos pero allí no se movía nadie, entre arrancadas y frenadas llegamos cerca de la línea de salida y ahí aproveché que la gente se quedaba parada saludando a la cámara de salida para, rozando la valla, ir adelantando lo que podía, saltando las patas de las vallas. 

Bueno pues las vallas se abren en ángulo dejando más ancho el circuito, así que comienzo a correr como alma que lleva el diablo y  me cuelo hacia ese ensanchamiento, sin percatarme que aunque las vallas se iban abriendo, el bordillo continuaba recto. Tropecé con el pie izquierdo y caí de cabeza contra el bordillo, golpeándome violentamente el pómulo izquierdo contra él. Me rebotó la cabeza y noté como se me hundía el pómulo izquierdo. Me levantaron entre dos corredores, me toqué la cara y no me dolía (para algo tenía que servirme el ser un caradura) así que a pesar del dolor del dedo del pie seguí corriendo, pensando que ya calentaría y se me iría el dolor, me equivoqué, el dolor en el pie no se iba y pensé que me había roto la uña.

Al empezar a subir la Avenida de Madrid baremé la opción de abandonar, pero con el frío que hacía cualquiera se retiraba, así que me lo tomé como un entrenamiento tranquilo.
Comencé a sudar y comenzó a escocerme el brazo, ahí fue cuando me di cuenta que realmente iba hecho un Cristo, con un brazo ensangrentado, un pie dolorido y todavía ligeramente aturdido por el golpe.

Magullado y dolorido estuve de principio a fin. Pegaba un tironcillo, veía algún conocido y me paraba a charlar con él, pegaba otro tironcillo hasta que me encontraba con algún otro amiguete, todo para no pensar en el porrazo que acababa de pegarme.
Así pasé la carrera hasta que me encontré con mi compi Dani de mi exclub, como sólo iba regular decidí echarle un cable y quedarme con él hasta meta.

Me dirijo a las carpas médicas y a pesar de decir lo del fuerte golpe en la cabeza y el dolor tan intenso que tenía en el pie, les dieron más importancia a las heridas del brazo y se limitaron limpiarlas y curarlas y, eso sí, a rellenar la correspondiente ficha de asistencia con todos los datos de dorsal, nombre completo, DNI, fecha de nacimiento, dirección, teléfono, … Y que si me seguía doliendo algo que fuera al día siguiente al médico. Para nada fue desagradable la chica que me atendió, todo lo contrario, sólo que vi muy poco profesional la forma de atenderte, pienso que después de un fuerte golpe en la cabeza, por precaución debían haberme derivado al Hospital para hacerme más pruebas.Y ante el intenso dolor e inflamación del dedo pulgar del pie, hacer una radiografía para descartar una rotura.

Ahí no queda la cosa. El domingo me levanto con el ojo morado y más dolor en el pie, y el lunes con el ojo algo más cerrado y el dedo del pie aún más dolorido. Así que como no encuentro el correo del Patronato le mando un email a la Oficina de Información del Ayuntamiento explicando mi problema y preguntando a qué centro médico debía ir para tratar mis heridas. Me contestan al momento derivándome al Servicio de Responsabilidad Patrimonial. Allí les explico, a pesar de su empecinamiento,  que no quería solicitar ninguna indemnización, sólo quería ir al médico que tuviera concertado el seguro de la prueba. De allí vuelven a mandarme al Patronato, así que les solicito a la Oficina de Información que traslade mi solicitud al Patronato (cosa que según su correo lo hicieron al momento). Pues el día 27 de enero me contestan diciendo: "... le comunico que tiene que dirigirse para ser evaluado al Servicio Andaluz de Salud, puesto que la asistencia sanitaria se presta al a traves del Servicio Público de Salud".
A eso lo llamo celeridad y eficacia, después de 9 días de espera me derivan a donde precisamente no tengo cobertura médica (soy funcionario de Muface). ¿Supuestamente no se paga parte de la inscripción para tener un seguro?, ¿no tenemos derecho a consultar esa póliza?.

Menos mal que parece que el golpe de la cabeza no ha sido grave y el pie va doliendo menos, aunque el codo parece que no mejora.

Por favor señores del Patronato, vamos a hacer las cosas bien, en Jaén hay muchísima gente que sabe como funciona el tema, asesórense y vamos a hacer más grande aún si cabe nuestra San Antón, el orgullo de todo jiennense.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Objetivo Ironman de Lanzarote 2

12-11-2015
Voy a usar el blog como un diario de entrenamiento. Para que sirva de ejemplo ilustrativo de lo que no ha de ser una preparación para un triatlón, y mucho menos de larga distancia, pero para que al menos quede constancia de que a ganas no me gana nadie, valga la redundancia.
                Como bien sabéis, llevo unos tres años de “baja forma” relativa. Digo relativa, porque no es lo mismo compararme con una persona sedentaria que con alguna mala bestia (deportivamente hablando), con las que a veces salgo a trotar o coincido en la piscina. Me comparo con mi mejor estado de forma allá por el año 2012-2013 (1h20 Media Maratón de Córdoba o MM Jaén, 56’ en la Subida al Quiebrajano, …). Ahora ni por asomo…

Peazo foto de José Toledano: Carrera del Pantano del 2013. Qué tiempos aquéllos, y aún tenía fuerzas para sonreír al coche de la Guardia Civil desde el que me "dispararon" la foto
                La edad  te hace perder chispa, pero eso es algo de lo que siempre he carecido. He sacado petróleo de las carreras duras, cuando la gente caía ahí estaba Nono con su martillo pilón.
 Sólo espero no perder mucha más chispa, si no, no podré encender la bomba que voy a preparar en mis piernas para afrontar la bici y la carrera a pie con garantías de acabar el Iron de forma decente.
                Salí el domingo, hace par de semanas ya, con dos de las malas bestias de las que hablaba antes y me dí cuenta de cuán bajo había caído mi forma física en carrera. Fini está que se sale y qué decir de Antonio Aceituno, viene de hacer la UTMB y fue capaz de marcarse después de unos 16-18 kms un final de un par de kms a 3.30 con Fini (yo tiré la toalla en los primeros 200 metros), qué buenos son esos piques y cómo te ayudan en un final de carrera apretado.
                En la piscina el viernes pasado (6 de noviembre) coincidí con mi buen amigo y animal nadando José David y me dí cuenta de lo mal que nado… Un lujo poder nadar a su lado, pedazo de persona, sacrificando su entreno e intentando pulir mi estilo “morsa marina”, lo que consiga en natación es mérito suyo. Repetí sesión el domingo, esta vez sólo e intentando asimilar todo lo que me enseñó el viernes.
                Y el sábado con la bici me junté con un chaval que me encontré por la carretera y nos metimos 85 kilómetros (Ciudad Jardín-Jaén-Los Villares-Puerto Viejo-Fuensanta-Martos-Los Villares-Jaén-Ciudad Jardín) y acabé con una pájara en el último puerto (la subida de Los Villares a Jaén) y el cuello totalmente machacado…  Tardé un par de días en recuperar la sensación de que debajo de la cadera tenía piernas…
                Como podéis ver me cojo los espárring más flojos del mercado. Gente principiante para poder batirles y subir mi motivación. Ya en serio, para mí es un auténtico placer contar con tantos amigos especialistas en su deporte que puedan hacerme ir subiendo pequeños peldaños en mi preparación.
                Sólo espero que las lesiones me respeten y poder ir mejorando poco a poco (hay mucho camino por delante, pero también queda mucho tiempo).
13-11-2015
                Ayer por la noche hice una prueba de la situación de la que parto. Y la verdad es que me sorprendí gratamente.
                La Universidad de Jaén preparó una carrera nocturna de casi 5 kms, y los hice a una media de 3’43’’. En mis tiempos gloriosos, quizás habría estado del orden de 5 a 10’’ más rápido, pero la verdad es que estoy mejor de lo que pensaba. Y todo con dos semanillas de entreno indoor (elíptica, rodillo y remo, sótano, sótano y más sótano). Se me están poniendo los ojos como a los topos con tanta oscuridad.
                Cierto es que antes de ayer, saqué el rodillo al patio de atrás mientras que mi Pablo jugaba a tirarme objetos varios. Aún no sé cómo no se lió nada en los radios…
                De cara a la Maratón de Sevilla, y visto los entrenos que puedo realizar, he bajado bastante el listón y me conformo con bajar de nuevo de las 3 horas. Aunque el tiempo irá poniéndome en mi sitio.
                Esta tarde toca piscina y un trote de una hora.
                Despacio pero sin pausa…

                Volveré ;)

martes, 10 de noviembre de 2015

Objetivo Lanzarote 2017



       Son muchos los cambios que se han producido en mi vida desde mi última entrada del blog:

-    Soy un poco más culto (me he sacado el Grado Universitario en Finanzas y Contabilidad)
-    Según el principio de Peter: Soy un poco más incompetente, he aprobado la promoción interna (después de un duro proceso y mucho, pero que mucho, sacrificio y estudio).
-    Y por último, y más importante, soy un poco más papá (si Dios quiere y va todo bien para principios de verano del 2016 seremos familia numerosa).

El año que me he pasado estudiando para la promoción interna no se lo deseo a nadie. No ayudaba en casa, apenas disfrutaba de mis dos tesoros, me sentía mal por tener tan abandonada a mi familia, …. Menos mal que todo este sacrificio ha merecido la pena y sólo ha durado un año (tenía previsto aprobarlas en dos años, uno por examen).

He tenido la suerte de tener un peazo de mujer a mi lado, que se ha sacrificado más que yo si cabe, si no hubiera sido por ella nunca lo hubiera conseguido, no me cabe la menor duda.

A mis pequeñajos también les debo mucho, tiene que ser muy duro saber que tu papá está a pocos metros y que no juega contigo. Los viernes por la noche, cuando salía del sótano, me miraban con cara extraña y preguntaban a su madre: “¿Quién es el hombre éste que estaba en el sótano?”, yo creo que cuando quería asustarlos les contaba leyendas negras del tío del sótano…

A veces me faltaba motivación, por lo que en un momento de locura me prometí: “Cuando acabe todo esto y si apruebo, me preparo un Ironman, con un par…”.

Realizando el curso de formación de la promoción interna en Madrid, salía de vez en cuando a correr con mi compañero y amigo Alfonso. Un día se vino con nosotros Eduardo, un enamorado del trail y del triatlón, y cambiando impresiones con él me propuso correr con él en el 2017 el Ironman de Lanzarote y le contesté: “¿por qué no?”.

Si a cualquiera os puede parecer una locura, cuando acabéis de leer estas líneas os parecerá aún más.

Raquel ha empezado a trabajar sin un horario fijo, nada más terminar de comer sale pitando, por lo que me toca arreglar la cocina, preparar merienda a los pekes, ayudarles en los estudios, ducharlos, darles de cenar, acostarlos, preparar la cena de mi Santa y mía, y por supuesto estar un rato con ella comentando todas las jugadas del día. A parte de lavadoras, doblar ropa, …. En fin todo un hombre de mi casa. También tengo la mala costumbre de trabajar…

Pero no hay excusas, dije que me lo preparaba y a ello voy. Quién no se pone es porque no quiere.

Entre semana, un día hago elíptica y tiro de mancuernas para hacer sentadillas, pliométricos y gemelos. Y si tengo tiempo me cojo un rato el remo. Otro día me pillo el rodillo de la bici. También tengo pensado fabricarme unas correas para ponerme el neopreno y hacer natación estática en mi piscina.

Llega los fines de semana y todo cambia, los viernes puedo subir a nadar y aprovechar para correr, el sábado ruta larga con la bici (por ahora no mucho) y el domingo nadar y correr. Y por supuesto disfrutar a tope de mi familia.

Queda mucho tiempo por delante, pero todo lo que haga, deportivamente hablando, va a ir enfocado a mayo del 2017.

No estoy en muy buen estado de forma, pero aún queda mucho tiempo. No sé cómo llegaré a ese reto, pero lo que estoy seguro que sacaré el 150% de mi y de la preparación que lleve. Los que me conocéis sabéis que soy un cabezón y que no tiro fácilmente la toalla, sólo que aquí no sólo vale con eso, también necesitas una buena preparación física y mejor preparación mental. Nadar 3,86 kilómetros, coger la bici y pedalear 180 kilómetros (sin poder ir a rueda) y por último rematar con una maratón (42,195 kms) no lo hace cualquiera, realmente tienes que ser un Hombre-Mujer de acero para no abandonar. A todo esto hay que sumar que está considerado como uno de los Ironman más duros del mundo (por el calor, viento y humedad de Lanzarote).

A lo largo de todo este tiempo, haré pruebas en distancias más cortas, aunque no muchas, por desgracia este deporte se ha convertido en puro negocio, en un deporte para gente con poderío económico (antes los llamábamos “pijos”). Así que si alguien viene a visitarme y le saco la hucha que no se me mosquee, que cualquier aportación es bienvenida ;).

Espero que el retomar el blog y haceros partícipes de mi preparación y mis altibajos, me sirva de motivación extra para seguir con esta locura y que no quede en una mera intención.


VAMOSSSSSSSS



sábado, 14 de junio de 2014

RECICLARSE O RETIRARSE. I DECATRI DEL RINCÓN DE LA VICTORIA, VUELTA A LAS BUENAS SENSACIONES.


Para los que no estéis al tanto de mi situación deciros que he pasado un bache malo de lesiones.
Todo empezó haciendo unas series en octubre de 2013 y ahora es cuando estoy empezando a ver la luz al final del túnel. Rotura de cuboide, tendinosis en los peroneos, fascitis plantar, ... en fin parezco más un muestrario de lesiones que un corredor popular. Mi fisios Antonio Oya y Ana, me han vuelto a poner el pie en su sitio y aunque aún tengo algunas secuelas y molestias puedo decir que ya he pasado lo peor.
Esto me ha hecho replantearme el correr. Decidí alternarlo con otros deportes, así que como llevaba tanto tiempo queriendo hacer un triatlón en condiciones, pensé que era el momento de prepararme uno en serio.
Mi estreno no fue muy bueno que digamos. En Benalmádena me cogí unos pies malos en el sector de natación y nos perdimos del grupo, por pocas nos chocamos con el espigón de rocas y nos quedamos de los últimos. Tampoco me sentí agusto con la bici y corrí desganado para acabar con la sensación de no haberlo hecho bien. Aunque me picó el gusanillo y me enganchó.
Gracias a mi buen amigo y Míster de natación José David, he progresado mucho y el mal día que tuve en Benalmádena queda como una anécdota y como una lección: "por muy rápido que vayas nadando, levanta de vez en cuando la cabeza, que si no te puedes quedar varado".
Este domingo pasado (8 de junio) tocaba quitarme esa espina, había un sprint en el Rincón de la Victoria, así que para allá fuimos. Quiero darle las gracias a mis vecinos, José y Lola por darnos cobijo en su casa y a mi familia por acompañarme.
El estar con José David y su mujer en los momentos previos, hizo que no me pusiera nervioso, además me sentí mucho más tranquilo al preparar en boxes las cosas para las transiciones con él.
Aunque me llevé el neopreno y el agua estaba realmente fría, decidí no ponérmelo. El neopreno es de los del decatlhon, corto, no es de nadar y me siento realmente incómodo y rígido en la zona de los hombros. En Benalmádena me fatigó sobremanera la natación y creo que fue por el neopreno.
Éramos muy pocos sin neopreno, así que pensé que si hacían una categoría con machotes y machotas sin neopreno y "el resto", seguro que pillaba premio.
No me enteré cuando dieron la salida, así que empecé sin agobios. Esta vez preferí estar en el centro del grupo para no perderme. El sector de natación tenía forma de M, teníamos que salir a tierra para volver al mar, la organización preparó 700 metros pero con el cambio de circuito de última hora creo que se fueron hasta cerca de los 900.


A pesar de eso no tuve muchos problemas para coger mi ritmo, algún golpe que otro de vez en cuando, pero esto no es como jugar al ajedrez, cuando nadas con tanta gente alrededor te llueven los golpes por todos lados.
Al llegar a la primera boya hubo agarrones y mucha pelea, ya que había mucha gente parada y teníamos que pasar de alguna forma. Cuando me faltaban unos 100 metros para salir definitivamente del agua, se me quedaron completamente engarrotados por el frío los dedos de la mano izquierda.
Mi sorpresa fue cuando corrí hacia boxes a hacer la transición, aún quedaban muchas bicis así que pensé: "Nono, no lo has hecho nada mal, ésta es la tuya". 

Así que hice una rápida transición (no tenía que quitarme neopreno) y aunque tardé algo en meter mis pies en las zapas de la bici empecé a coger cadencia y a comerme literalmente ciclistas.

El recorrido era muy rápido y no había completado ni media vuelta (eran 2 vueltas a un circuito) cuando enganché a un numeroso grupo. Intenté escaparme en un par de ocasiones pero de momento volvían a engullirme, así que decidí guardar "patas" para hacer lo que de las tres cosas menos mal se me da: Correr.
Supuestamente el sector ciclista eran 20 kms, pero no llegaron ni a 17; eso sí a una media cercana a 40 km/h, eso en bici es mucho.
Cuando iba a acabar el segundo sector, encabecé el pelotón para no pararme mucho en la transición. Esta vez tardé algo más (había un pie que no quería salir de la zapa de la bici). Me puse mis zapas de correr y observé que no había muchas bicis colgadas, buena señal.
Esta vez, a pesar de correr muy rápido no adelanté a tanta gente, buena señal, porque quería decir que estaba con gente rápida.

Me crucé muchas veces con mi Míster que estaba haciendo un carrerón y al final entrada en meta con un 43 de la general y un 9º en máster 40, a dos minutos del podio. Sé que es una eternidad, pero aún tengo mucho que mejorar en natación y en bici, así que todo se andará.
Por su parte el fiera de José David demostró su clase para hacer un 36º en la general y un 1º en máster 50. Un fuera de serie, y eso que no entrena.... Su categoría como deportista sólo es eclipsada por su categoría como persona, es el típico tío que no tiene enemigos es imposible llevarse mal con él.
Dos piratas de los buenos

Reiterarle las gracias a esta gran persona que está haciendo que día a día me supere nadando y que me crea que algún día seré bueno en el agua. Y por supuesto a su mujer por inmortalizar con fotos este buen rato.
Este triatlón que tan buen sabor de boca me ha dejado, se lo dedico a mi cuñailla, Patri, recién operada para que tenga una muy rápida y completa recuperación, un besazo para ti guapetona.
Ahora a pensar en el próximo, aunque antes correré la nocturna de Málaga.
Hasta pronto.


lunes, 4 de marzo de 2013

Maratón de Sevilla 2013




Los que me conocéis bien sabéis que llevo un par de años bastante atareado. Al trabajo y familia se le ha unido la Universidad, estoy aprovechando el parón de promoción interna para sacarme el grado en FYCO, por lo que también he tenido que ponerme las pilas con el inglés (ya aprobado gracias a Dios y a mi dedicación).
Sólo tengo dos hijos pero el terremoto de mi Pablo me desborda, juro que a veces lo veo en dos sitios distintos al mismo tiempo y por supuesto haciendo alguna de las suyas. Es muy travieso pero es tan gracioso el puñetero que me cuesta horrores mantenerme serio cuando le regaño.
Para sacar tiempo para todo ello, lógicamente he tenido que dejar un poco de lado mi pasión, correr. Pero esta pasión es mi forma de entender la vida, por lo que aunque no encuentre una rutina para entrenar, nunca he dejado de correr. Mi Lucía y mi Pablo son mi debilidad y ese ratito que pueda pasar con ellos es lo que más me cuesta sacrificar cuando me voy a correr.
A pesar de mi falta de entrenos y rutinas las marcas van llegando y lo que creía que era imposible se ha vuelto posible. Mis dos medias maratones en 1.20 “pelaos” y mi participación en el Campeonato de España Universitario de Cross han sido encumbradas por la carrera que más he disfrutado de todas las que he disputado: La Maratón de Sevilla.
Todos los populares, cuando empezamos vemos a los maratonianos como héroes, como algo imposible de alcanzar. Es una distancia llena de mitos y de historias y creedme, la gran mayoría son ciertas. Así me sentía (aparte de acatarrado y con la garganta destrozada) cuando me metí en mi cajón de salida, pero empecemos por el principio.
La maratón de mi estreno iba a ser la de Ciudad Real (durante el verano no tenía clases y además no me costaba tanto trabajo madrugar para correr), así que con la ayuda de mi compañero de club Luis Parras empecé con un plan de entrenamiento con un objetivo: Bajar de las 3 horas.
Los entrenos iban de fábula, pero empecé a sobrecargarme y después de un mes y medio de entreno tuve que dejar durante un tiempo de correr por un esguince de rodilla (creo que me tuve que romper el menisco, porque aún a veces dejo de correr cojo del dolor y ya hace 8 meses de mi lesión). Así que de esa forma el sueño de Ciudad Real se esfumó.
Cuando empecé otra vez a correr pensé en Málaga pero estaba demasiado cerca así que ¿por qué no centrarme en Sevilla?.
No podía entrenar más de tres días a la semana así que intentaba rentabilizarlos. Uno de series, una tirada larga y otro de pesas. No todas las semanas tenía la suerte de contar con tres días, ha habido alguna que me conformé con sólo uno o incluso la semana de antes de la maratón no pude salir ni siquiera a estirar las piernas.
Con ese bagaje, lo más lógico era renunciar a las 3 horas y sólo intentar acabarla y disfrutar. Pero en mi interior sabía que mis piernas valían menos de 3 horas.
Como todos los novatos no sabía qué estrategia seguir, si atacar en la primera media y tener un colchón importante para la segunda; intentar mantener el mismo ritmo toda la carrera; salir reservón para atacar pasado el muro…. Hasta que leí a mi buen amigo Javi Olea que en un mensaje del facebook deseándonos suerte a todos los que corríamos en Sevilla nos aconsejaba ser reservados en la primera media y atacar en la segunda.
Me sentí abrumado por la cantidad de gente que se acordó de mí, mi correo y mi teléfono no paraban de recibir llamadas y mensajes deseándome suerte, si no fuera por esas muestras de apoyo habría sido mucho más duro.
Pasemos a lo importante: La maratón y todo lo que la rodea.
El sábado visita rápida a la feria del corredor. Recojo el dorsal y cuando voy a coger la bolsa casi me choco con otro corredor (que venía embalado), ¡! Pero si es Chema Martínez. Como me llevó un amigo de Sevilla y habíamos dejado a las mujeres solas no nos entretuvimos mucho.
La bolsa del corredor genial. Para ser la maratón más barata de España (al menos que conozca) tenías pantalón técnico, camiseta técnica, revistas varias, muestra de pistachos, 1 litro de caldo, bote grande de desodorante corporal, muestra de crema para masajes, …
El sábado por la noche me la pasé entera con los pañuelos secándome las gotillas de nariz, menudo catarrazo tenía y para colmo totalmente afónico y con la garganta destrozada, así que bajé a la farmacia y a inflarme de Ibuprofeno.
El domingo y pensando en la situación tan lamentable en que estaba me prometí no sufrir lo más mínimo. Me dirigí a dejar mi macuto y primer “pero” para la organización, la zona de guardarropía era extremadamente pequeña para el volumen de corredores que estábamos. Estaba organizado por número de dorsal (filas de 500 en 500), todos apelotonados y aquello que no avanzaba, pensé que no iba a poder tomar la salida a tiempo, no sé si alguien tuvo que salir más tarde por este motivo.
Iba con Diego (del Huelma 2003), y al entrar en mi cajón (otro punto a favor de la organización, había varios cajones habilitados para los que hubieran acreditado marca en media o en maratón) me encontré con Rafa Martínez y con Miguel Ángel Muñoz, ya empezaba a sentirme como en casa, rodeado de gente conocida.
Rafa me dijo que no iba a exigirse nada, que iba a salir a disfrutarla, así que cuando pegaron el pistoletazo empezamos a correr sin parar de hablar. Los kms iban cayendo y los dos estábamos eufóricos, íbamos a ritmo de 3h muy agusto, y aparentemente sin ningún desgaste, si no hubiera llevado el gps habría pensado que el ritmo era mucho más lento de 4.15.
Carrera animadísima por otra actividad paralela de la organización: Concurso de grupos de música, indescriptible la sensación de pasar por al lado de ellos y sus bafles a toda pastilla.
Íbamos en un grupo numeroso y en mi caso, frenándome para continuar integrado en él. Pasamos la media maratón a algo más de 1.29 y en mi mente sólo tenía el temido km 35, ¿será tan duro como dicen?.
Los avituallamientos (numerosísimos y muy completos) dejaron de estar en ambos lados para situarse a la derecha (yo iba por la izquierda), lo que hacía que cada vez que intentaba abrirme paso entre el nutrido grupo, cuando llegaba al extremo ya no había mesas. Por lo que esto unido a que me dijo Rafa que empezaba a estar tocaete (por culpa de una plantilla), hizo que cambiara un poco el ritmo y abandonara el grupo.
No paraba de adelantar gente y me sentía pletórico, tanto que en el 32 pensé sorprender al “tío del mazo” (si me quería coger iba a tener que sudar), metí otro cambio de ritmo y empecé a rodar realmente rápido, eso unido a que iba adelantando a gente que se había topado de lleno con el “muro”, me dio un buen subidón (no porque otros lo estuvieran pasando fatal, sino porque yo aún estaba entero y deseando de correr). Uno de los corredores que adelanté (que llevaba muy buen ritmo) se pegó detrás mía y empezamos a tirar los dos. La foto del margen es del paso por la Plaza de España con dicho corredor, sería sobre el km 33-34 y rodábamos sobre 3.40, si me lo dicen antes de empezar no lo hubiera creído.
Pasamos todo el casco antiguo de Sevilla (el recorrido en los últimos kms de la maratón precioso con la Plaza de España, La Catedral y la Torre del Oro como testigos) entre aplausos y ánimos del público, aquí empecé a emocionarme y no pude contener las lágrimas. La gente no puede hacerse una idea de lo que sus ánimos hacen a un corredor popular, te hacen sentirte realmente grande.
En el 37 me dio un amago de calambre en los isquios, a esas alturas no quería que nada me amargara mi estreno, así que aflojé mucho el ritmo y me di cuenta que empezaba a estar bastante cansado, pero ya estaba hecho, sólo me quedaban 5 kms.
No sé si el chaval que se me enganchó iba igual que yo, pero el caso es que se adaptó perfectamente a mis ritmos igual íbamos a 5’ que por un momento se me olvidaba que estaba cansado y al borde de un ataque de calambres y nos poníamos a rodar a 4’.
Al pasar por el km 40 un hombre que estaba animando nos gritó: “Ya está todo hecho, ahora toca disfrutar, saborear vuestro triunfo”. Y vaya si saboreé los dos últimos kms., levanté la cabeza, enderecé mi posición y pensé que no quería que eso acabara nunca, después de 40 kms quería seguir corriendo (¿me habrá afectado al coco la maratón?)…
Entrada al Estadio Olímpico, ya está todo el trabajo hecho, mirada a lo lejos al crono, marcaba 2.56 y apretar para intentar pasar en dicho tiempo, al final pasé en 2.57, aunque mi tiempo real fue de unos segundos menos y me planté en 2.56.54. Completamente convencido de que había encontrado la distancia que me gusta.
La maratón se adapta perfectamente a mis cualidades (que no son muchas), es una carrera que tienes que hacerla sin sufrir hasta superar la mitad o algo más y a partir de ahí necesitas ser terco como una mula (eso se me da muy bien). Para la próxima seguiré siendo conservador al principio (aunque intentaré pasar a 1.25) e intentar aumentar el ritmo de cara a los últimos 10 kms. (¿se me nota mucho que ya quiero bajar de 2.50?).
La prueba estaba homologada aunque mi GPS me dio casi 300 metros más (lo comenté con varios corredores y todos me dijeron que les había pasado lo mismo).
Llegada y atención al corredor por todo lo alto: agua, frutas, refrescos, , toallas, cerveza...
¿Por qué una maratón es grande?. Quizás al que nunca la haya corrido le puede ayudar las siguientes imágenes:
La alegría del objetivo cumplido

La solidaridad de los corredores y el espíritu de superación

 
Cuando llegué a coger mi macuto no tuve que guardar cola, como iba por dorsales y yo llevaba el 537 mi fila estaba vacía, sin embargo la de al lado (del 1 al 500) estaba ya repleta de corredores (a número más bajo mejor marca acreditada). Aspecto a mejorar y mucho por la organización, ¿por qué no quitaron las vallas para la llegada?. Hasta las 3 horas y poco estaría saturada las dos filas primeras y a partir de las 4 horas no quiero ni pensar la que se liaría en las otras (mientras que las dos primeras estarían vacías).
En las duchas tampoco hubo previsión para tanto volumen de gente, me entretuve un poco en entrar y cuando fui a ducharme había mucha cola. Eran poquísimas duchas para tanto corredor, menos mal que ninguno nos entreteníamos en exceso. Lo mismo, no me gustaría estar en el pellejo de la criatura que entrara la última, ¿a qué hora terminaría de ducharse?.
Luego también fue un poco caos por la poca información que tenían los voluntarios y organizadores, preguntaras a quién preguntaras nadie sabía nada que no fuera de su cometido ni tampoco a quién tenías que preguntarle.
Quitando esos “problemas” para mi tiene un 10 la maratón de Sevilla: Por el recorrido (totalmente llano y bastante atractivo para hacer turismo a la vez que corres), por la animación (concurso de bandas de rock, concurso de fotografía y público), por la bolsa del corredor, por el precio (también tenías cena de la pasta y comida de fiesta de corredor incluida en la inscripción),  por el detalle de los cajones de salida, por tanto voluntario y seguro que me dejo algo más.
Qué decir que mi alegría fue completa porque se decidió a acompañarme Raquel y pude disfrutar también de los ánimos de mi sufrida mujer y de mis peques. Lo suyo sí que tuvo que ser un auténtico calvario, recoger todas las cosas del hotel, empaquetarlas en el coche y cuidar de l@s d@s fieras, todo eso solita porque me fui temprano del hotel.
Menudo tocho me ha salío, si habéis conseguido llegar hasta aquí leyendo, seguro que correr una maratón para vosotros es pan comido.
Ahora a por el siguiente objetivo, bajar de la hora 20 en Málaga y clasificarme para el campeonato de España absoluto de Media Maratón (aunque al final no lo corra). ¿Lo conseguiré con tan poco entreno?.

lunes, 1 de octubre de 2012

Emotion Extreme 2012


Con la élite: Raúl, Fini y Gonzalo

Cualquier iniciativa para organizar una carrera merece mi más sincero respeto y admiración. Sea cual sea el resultado, aunque resulte un desastre en cuanto organización siempre contarán con mi apoyo y reconocimiento.
Pero lo que me revuelve el estómago es cuando alguien intenta hacer de la carrera popular un negocio. Pero además de hacer negocio resulta que tanto la carrera como lo que había alrededor de la carrera resulta un chapuz, un negocio muy mal organizado (eso sí con muy buen resultado económico para sus promotores).
Vergonzoso lo que ví ayer en la primera Emotion Extreme y para mi la última a la que asistiré.
Una pena, porque el recorrido precioso, los corredores con muchas ganas de montaña y eso sí, por lo menos disfrutamos de la montaña.
Cobrar el pastón que costaba la participación en la carrera y a cambio recibir mala organización, mala educación, una espera para recoger un trofeo innecesaria, pagar 1,50 euros por un vaso de cerveza, una camiseta y una gorra (estas dos últimas cosas, donadas por Caja Rural). Más de uno se lo pensará el año que viene antes de participar, conmigo que no cuenten, que como le dije al "borde" de la organización que llevaba los listados de las clasificaciones, esta carita no la verán el año que viene.
Todo comenzó al poco de dar la salida, la policía se adelantó demasiado y los que íbanos en cabeza de carrera, en el primer cruce (en la calle Fuente del Alamillo), en vez de girar a la izquierda, lo hacemos a la derecha. Los corredores de atrás nos advirtieron de nuestro error y rectificamos, la primera en la frente, no había señalización ninguna ni nadie de la organización en el primer cruce para indicarnos el camino a seguir.
Cruzamos la Puerta de Martos y la Magdalena, en busca del camino del Bigotes (sin señalización por ningún sitio) y segunda vez que nos perdemos los de cabeza, en otro cruce cogemos una calle que sube empinada y a mitad de la cuesta oímos las sirenas que iban por la paralela, así que vuelta para abajo y a retomar la otra calle.
Aquí ya iba que me subía por las paredes, cómo puede ser que no hayan puesto a voluntarios en cada cruce para indicar al corredor por dónde debe ir. En el campo vas siguiendo las cintas, pero si en ciudad no colocas indicación alguna ¿cómo coj.... vamos a saber por dónde hemos de correr?.
Bueno, salimos al carril del Bigotes y a partir de aquí no estaba mal señalizada la carrera, en algunos puntos daba lugar a confusión, sobre todo en las bajadas, algunas chungas y tenías que ir más atento de la cinta que de dónde estabas pisando.
A pesar de eso me volví a perder otra vez, bajando hacia la Casería del Vicario, pensé que teníamos que seguir el camino y crucé las olivas para seguirlo, cuando estaba a punto de retormarlo el que venía detrás (algo rezagado), tuvo el detalle de pegarme un vozarrón y avisarme de mi error, vuelta a subir las olivas y ví a un voluntario, pero en vez de estar situado en el cruce donde podía haber confusión, estaba casi metido en la vereda de bajada (realmente tenía que ser espectacular ver la bajada desde la posición donde estaba), le pedí por favor que se situara algo más atrás para que no se perdiera ningún corredor más.
La carrera dura y muy bonita. A pesar de estar muy poco entrenado (y lo poco por llanos) acabé con algo más de 1:44 en el puesto 14 de la general. Creo que habiendo hecho algo de entreno específico podía haber realizado una carrera bastante mejor, y sobre todo sin cargarme tanto las piernas.
Más sorpresas cuando después de darme el masaje y ducharme me dirijo a la barra y veo a los corredores pagándose las cervezas. Nos habían dado un ticket con el que tenías derecho a una cerveza o refresco y a un bocadillo o plato de paella. La comida vale que la dosifiquen, pero la cerveza, que moviéndote un poco a cambio de publicidad te la regala Cruzcampo, cobrarte 1,50 euros por un vaso de plástico, me parece un sablazo como pocos.
Llegué sobre las 12 menos cuarto de la mañana, había pillado trofeo como 2º universitario, hasta las una aproximadamente no pude hablar con nadie que me confirmara esta clasificación (los de gescon chip no tenían ni idea y hablé con bastante gente del Emotion que tampoco me supo indicar), pues cuando por fin logro dar con la persona, le pido que me confirme que se van a entregar los trofeos (iba con mis dos chiquitines y tanto el padre, como la madre, como mis retoños teníamos más hambre que el perro de un ciego), después de hablar con este individuo quedamos en que los trofeos de la Universidad se repartirían junto con el resto de las categorías. Pues a las 2 y cinco (a pesar de estar planeada la entrega de trofeos para las 1 y media) se acerca este individuo y me dice que al final han decidido hacer la entrega de los de la Universidad otro día en el gimnasio. Me salió del alma cuando le dije, "ves esta cara, pues quédate con ella que no volverás a verla".
El tío  en vez de reconocer que la cosa no estaba saliendo muy bien y pedir disculpas se puso borde conmigo. Tiene coj....
Hay ejemplo de carreras de montaña bonitas y con una organización magnífica. Corrí la Media Maratón de montaña de Somosierra. La inscripción está subvencionada por el Corte Inglés, la gente de la organización se ha movido para que nos salga gratis a los corredores. Además después de llegar, tienes un ágape con multitud de aperitivos y cerveza y refrescos los que quieras.
En Almería, todos los años se celebra la carrera del Zapillo, gratuita para los participantes y con buena bolsa del corredor, bocadillos, fruta, cervezas y refrescos.
En fin tenemos multitud de carreras que a pesar de organizarlas clubes con recursos muy limitados y sin apenas apoyo institucional (en el caso del Zapillo, sin ninguno), se vuelcan y aunque al final la cosa no salga perfecta no te queda otra que quitarte el sombrero ante ellos y no te cansas de darles las gracias y la enhorabuena.
Hay otras carreras, que a pesar de costar algo la inscripción, tienen una organización impecable y además recibes con creces lo que has pagado.
En fin, una pena, porque el evento prometía pero la organización lo ha eclipsado y lo ha estropeado de mala manera, intentando hacer un negocio de un deporte. O cambian la filosofía de este evento o está condenado al fracaso.
Llegando a meta y concluyendo el Emotion 2012

viernes, 12 de agosto de 2011

DE GRANADA AL CIELO (SUBIDA AL VELETA) 7-08-2011



Han sido tantas y tan distintas las sensaciones y emociones que he sufrido y disfrutado durante la carrera que va a ser tarea imposible reflejarlas con palabras.
La meta estaba cerca del cielo. Pero la muerte quiso hacer una macabra paradoja y a la misma hora que se daba la salida (aproximadamente a las 7.20 de la mañana) el maldito cáncer se llevaba a mi tía aún más alto de lo que yo subí. Me enteré en la llegada, cuando por fin tuve cobertura y pude llamar a mis padres para decirles que todo había salido bien.
Esta ha sido la carrera de las dedicatorias, la primera a mi tía, que seguro que me acompañó y protegió hasta la cumbre del Veleta. También durante la carrera me acordé muchísimo de Cristóbal y lo mal que debe estar pasándolo; Cristóbal lo importante en esta vida es “estar vivo” y si encima tienes una familia y esos “peazos” amigos no puedes pedir más; sólo tienes que cambiar el chip.
Tampoco olvidé los mensajes de apoyo de mi familia, del club y de amigos. Todo ello me ayudó muchísimo durante algunos momentos agónicos pero cruciales para seguir adelante.
Atrás quedaron largos entrenos y dudas durante el último mes (las últimas tres semanas apenas pude correr por tener la garganta destrozada).
La verdad que la carrera empezó desde el día que decidí prepararla, con tiradas muy duras y bonitas por el Cerro San Cristóbal, Jabalcuz, Puerto Alto, Serrezuela de Pegalajar y, últimamente, por la sierra de Almería (paisaje desértico, pero lleno de encanto).
La noche de antes no dormí nada, por lo que a las 4 de la mañana me puse a desayunar y para las 5 ya salía de Salobreña camino de Granada.
Como andaba algo perdido por Granada, paré al coche que venía detrás y resulta que era de otro corredor que venía de Antequera, siguiendo las indicaciones de unos taxistas llegamos sin novedad a la salida. Aún no eran las 6 de la mañana, por lo que estábamos prácticamente sólos en la salida.
Gracias a Juan Alfonso me despreocupé del dorsal, cuando llegó con Ildefonso, fotito delante de la pancarta de salida (Ildefonso, otra vez dile a tu hijo que te explique cómo funciona la cámara) y a iniciar los trámites pre carrera (cremita protectora, cola para dejar el macuto, paseo hasta el coche para dejar la camiseta recuerdo, etc.).
En este tipo de carreras nadie calienta, porque todos salimos con un ritmo mucho más lento del acostumbrado.
Ya en las dos vueltas iniciales al Paseo del Salón se me puso el vello de punta al sentir el calor de la gente. Esto es lo que más me llamó la atención de la carrera, con todo el que te cruzas te hace sentir especial, un superhéroe.
Los tres primeros kilómetros los hice con Raúl del Hockey, que me confirmó su incorporación a la selección andaluza de carreras de montaña.
Cuando uno compite, te impones un ritmo máximo, por debajo del cuál puedes correr, pero nunca deseas ver que has sobrepasado ese límite, porque sabes que entonces no cumplirás tu objetivo. Esta carrera tienes que planteártela al contrario, debes marcarte un ritmo mínimo y nunca intentar bajar, si lo haces corres el riesgo de abandonar.
Los 10 primeros kilómetros, aprovechando que prácticamente son llanos, decidí hacerlos a un ritmo cómodo de 5 min/km, una vez que se disparan las pulsaciones es difícil ponerlas en orden. Me salieron un poco más rápido pero con el corazón totalmente controlado.
Cuando empezó la cuesta arriba me escapé del grupito con otro corredor de Alicante. Entre charlas, confesiones y risas iban pasando los kilómetros, sin darme cuenta que llevaba un ritmo más rápido que el que deseaba. Así que por enésima vez le repetí que tirara y al fin me hizo caso.
En el kilómetro 25 me informaron que iba el 60 de la general, me encontraba muy entero, aunque ya notaba la falta de costumbre de mi organismo a estar mucho tiempo corriendo. En este punto en una curva muy empinada a derechas eché a andar por primera vez, apenas andaba uno o dos minutos y continuaba corriendo.
A partir del 30 iba haciendo la goma con otros corredores, algunos alternábamos el correr con el andar y otros preferían correr todo el rato pero a un ritmo mucho más lento. Empezaba a darme cuenta de la dureza de esta carrera, cada vez podía correr menos tiempo seguido.
Empezaron las molestias en las piernas, en el 35 paré a estirar y por poco se me montan los cuádriceps, así que a partir de aquí paré varias veces y los estiramientos los hice con sumo cuidado renunciando a los cuádriceps.

A partir del kilómetro 41 subí con un nudo en la garganta, estaba totalmente emocionado, sabiendo que la cima ya era mía, pero incapaz de correr más de 5 minutos seguidos, así que decidí andar más pero a un ritmo más rápido.
Atrás quedaba un año muy duro en que la rotura del menisco y posteriormente la periostitis me hizo pensar que no podría volver a correr, cada vez que me acordaba de ello, tenía que tragarme alguna lágrima.
Parecía Bustamante con tanto “emocionamiento”, pero creedme, esta carrera no es para menos, sólo lo sabe el que la ha corrido.
Seguían pasándome corredores, intenté engancharme a alguno pero desistí, no quería abandonar y mis piernas empezaban a decir “basta”.
Todas las carreras son una competición contra uno mismo, pero esta particularmente es más, tienes que estar muy fuerte mentalmente para aguantar hasta el final. Cuando tus piernas amenazan con bloquearse, intentas conservar lo poco que te queda, no piensas en coger ritmo con otros.
Echaba de menos unas buenas piernas para poder correr algo más. Pienso que si en mi preparación hubiera fortalecido algo más las piernas podría haber estado “fácilmente” sobre las 5h15min – 5h30min ya que como digo las pulsaciones las llevaba bien controladas y sobrado de pulmones. Según mi gps estuve 21 minutos parado entre avituallamientos, estiramientos, intentar orinar (paré dos veces y entre que me la encontré y que no pude hacer ni una gota...).
Todos los senderistas, todos los corredores de la “minisubida”, todos los ciclistas; en fin, todo bicho viviente con el que te cruzabas te daba ánimos. Especial emoción sentí al pasar por la barrera, dónde se agolpaban muchos familiares que con sus aplausos te empujaban hacia arriba y arrancaban alguna lágrima escondida bajo mis gafas de sol.
Las vistas eran espectaculares, hizo un día totalmente despejado y en algún momento girando hacia la cara Sur, me pareció vislumbrar una montaña bajita completamente blanca, pensé que podían ser invernaderos de Motril o incluso de Almería.
Al entrar en meta me sentía el tío más grande de la tierra, había conseguido mi objetivo, acabar, y además lo había hecho de una forma más que digna, con un tiempo de 5h48min y puesto 116.
Durante la carrera pensaba que no volvería ningún otro primer domingo de agosto al Paseo del Salón, pero esa misma tarde ya pensaba en la próxima, pero esta vez con unas piernas más fuertes y aprendiendo a correr a ritmos aún mucho más lentos, que paradójicamente me pueden llevar a un mejor crono.
Los avituallamientos bien, excepto el último de sólido. Pedía plátano, apenas tenían y nos hicieron compartir uno entre 4 ó 5 corredores. Si en ese momento iría sobre el puesto 100, ¿qué pasaría con el que venía el 400?, ¿le guardarían la piel del plátano?. Para mi gusto faltó algo más de sólido, barritas y glucosa.
Al llegar, nada más parar de correr, me empezó a doler la cabeza y sentí algo de mareo (no sé si achacarlo a la altura o a no haber dormido nada la noche de antes).
La bajada hasta Granada fue un caos. La organización tenía previsto bajarnos en los remontes de la pista de esquí, pero el primero estaba cerrado por peligro de rachas de viento, con lo que nos bajaron en microbús. Arriba, donde sólo te daban una botella de isotónico, entre familiares, corredores de los 50 km, corredores de los 11 km y algún que otro senderista avispado, se formaban unas colas interminables para coger el microbús. Estuve muchísimo rato esperando para poder coger uno. Tiempo que aproveché para enfriarme las piernas con el hielo de un glaciar ( no todos los días puede uno enfriar con hielo de Sierra Nevada).
Ya a partir del segundo remonte fue todo más rápido y otra aventura que nos guardaba Enrique Carmona (el patrocinador), el que sufra de vértigo no se lo aconsejo. Me monté con dos onubenses de Isla Cristina y la bajada fue no parar de reír. Una pasada de bajada, con vistas preciosas y con todo el silencio que sólo te puede ofrecer la alta montaña, sólo roto por nuestras risas y comentarios. Particularmente me gustó más el primer remonte (era de los abiertos), en el segundo no tenías tanta sensación de libertad.
Trofeos, duchas y bocadillo en Pradollano y corriendo para el autobús. Y allí a esperar más de una hora para que se llenara. Hasta pasadas las 5 de la tarde no nos bajaron (y yo con un mísero bocadillo entre mis huesos).

Este es el perfil de la carrera (2700 metros de desnivel positivo en algo más de 48 km):

Fotos y vídeo de la carrera en: http://www.subidaveleta.com/