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martes, 21 de diciembre de 2010

Mi Pablillo viene con un peazo pan bajo el brazo


En septiembre de 2006 aprobé las oposiciones de auxiliar y en octubre dí a luz a mi Lucía.
Cuatro años después se repite la historia, en diciembre apruebo la promoción interna a administrativo (esta vez todo apunta a que no me quedaré sin plaza) y en enero nacerá mi Pablete.
Así, que el próximo para dentro de unos 3 años (para cuando me prepare las de gestión).
Desde ayer estoy que me subo por las paredes de contento.
Cambiando de tema, este domingo se ha celebrado el CROSS de Linares.
Con mayúsculas porque realmente me ha parecido un cross de los auténticos, barro, charcos, lluvia, en fin todos los ingredientes que debe tener un cross. Tanta agua y barro que pensé en correr con botas catiuscas (total pa' lo que corre uno).
Coñas aparte, el circuito precioso, muy perdido para ser un campo de golf.
Conozco poca gente de Linares, con la que me llevo genial.
Pero hay un tópico, un pique que se pierde en el tiempo entre los linarenses y los jiennenses, entre los linarenses y los balineneses y parece que a los autóctonos que pregunté para que me orientaran siguen ese patrón. No sé si me vieron cara de jiennense y sangre de bailenense, porque me tuvieron dando vueltas por el pueblo hasta aburrirse y para rematar, justo cuando encontré la salida me equivocaron y me metieron dirección Baños de la Encina, en lugar de Navas de San Juan.
Cuando me bajé cabreado en una gasolinera (después de meterme unas decenas de kms en balde y con el tiempo ya más que justo), vi salir a David Selas igual de cabreado y entre los dos logramos salir del atolladero.
Volviendo a la carrera, cada vez me encuentro más fuerte y poco a poco vuelvo a pasar a los que antes pasaba, empiezo a pensar que me queda poco (quizás entre 5 y 10 segundos por km) para volver al nivel de antes.

La salida me la tomé con calma y tardé algo en coger mi ritmo, con bastante miedo al principio. El barro resbalaba mucho y temía volver a doblarme la rodilla.
En el numeroso grupo inicial tocó masticar barro, poco a poco y durante toda la carrera fui pasando a gente.
En la última vuelta divisé a lo lejos a Lourdes González y me propuse intentar cogerla, logrando entrar a su estela.
Acabé bastante entero y muy contento porque fui capaz de mantener un ritmo "fuerte" para mi actual forma.
Ahora parón en competición hasta la San Antón, para entonces espero haber recuperado esos 10 segundillos que aún me faltan.